Sonrisas.

El autobús se acercaba a la siguiente parada y Elena se intentó arreglar su largo pelo en un intento de parecer más mayor y más guapa, pero sabía que era en vano. Hoy tenía un aspecto horrible. Había pasado una mala noche, su despertador se había declarado en huelga, no había tenido tiempo para arreglarse y había cogido el bus por los pelos. Si no se había fijado en ella otros días, estaba claro que hoy no iba a ser diferente... ¡con esas pintas! Seguro que incluso se reiría de ella... Estaba empezando a deprimirse cuando el bus paró. Y apareció él. Con su despeinado pelo que le daba un toque rebelde, esos ojos azules que hipnotizaban, y esa sonrisa... A Elena se le pasaron todos los males de golpe y sonrió, se sentía tan bien cuando lo veía, ese cosquilleo en la barriga era tan agradable. El chico subió al autobús y pasó por al lado de ella. Como esperaba no le hizo ningún caso. Bueno, ella se conformaba tan sólo con verle cada día subir al bus. El autobús siguió haciendo el recorrido mientras, como de costumbre, la chica le observaba disimuladamente. Llegó su parada y desilusionada por tener que separarse de él Elena bajó del autobús. Para colmo, se había puesto a llover, y ella no llevaba paraguas. Vaya día. La chica resopló y miró al cielo. Entonces un paraguas le tapó la vista y al girarse, aunque no se lo creía, estaba él.
-¿Sabes que tienes una sonrisa preciosa?

2 comentarios:

ueeeeeeeee!
ya puedooooooooo!^^

Muy bonito el texto:)

 

Es una pasada :)
Te sigo, vale? :)

 

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personas dejaron su papel en la luna